Una dieta totalmente vegetariana, pero proyectada bajo la supervisión de un nutriólogo, nos brinda la energía necesaria y muchos beneficios para la salud. Incluso tiene el valor de ser mucho más respetuosa con el medio ambiente y la ecología. Muchos especialistas han analizado las ventajas que tiene abandonar la ingestión de carne y en cambio, incluir más verduras y hortalizas en nuestra dieta habitual.

De entrada hacerse vegetariano protege a una persona del cáncer, diversos males cardiacos y la diabetes. A diferencia de las personas que consumen carne, los vegetarianos ingieren una menor cantidad de grasas saturadas y colesterol, además, de consumir mucha más vitamina E y C, ácido fólico, fibra dietética, magnesio, potasio y otros nutrientes propios de los vegetales, como los flavonoides y los carotenoides. Así entonces, si se es vegetariano uno tiene menos colesterol malo, una presión sanguínea más baja y un menor índice de masa corporal, lo cual nos ofrece una esperanza de vida mucho mayor y un menor riesgo de sufrir enfermedades crónicas, como por ejemplo: males cardiacos, cáncer y diabetes.

Por lo tanto, los beneficios de ser vegetariano son abundantes y los daños prácticamente nulos, aunque siempre habrá voces que desacrediten la dieta vegetariana, pero en realidad estas opiniones carecen de fundamentos científicos sólidos para preferir una dieta que incluya carne a una que no lo haga.

Algo que hace tan aconsejable el vegetarianismo es que se trata de una dieta sumamente completa, ya que en ella son abundantes los hidratos de carbono, las albúminas, las sales minerales, las grasas, el agua y las vitaminas. Además, no ocasiona putrefacciones en los intestinos lo cual elimina un gran causal de toxemia e infecciones variadas.

No obstante, hay que señalar que el vegetarianismo es una alimentación que deriva en resistencia y fuerza, por su riqueza en hidratos de carbono, lo cual es un importante combustible para los músculos. Los vegetarianos gozan de las ventajas de ofrecerle suficiente reposo a las vísceras, al no someterlas a una excesiva neutralización tóxica, misma que se deriva de la ingestión de productos derivados de los animales.

Finalmente pero no por ello menos importante es el hecho de que, al seguir una dieta vegetariana, se evita el cruento sacrificio de cientos de animales. Por esta razón la alimentación vegetariana fomenta el pensamiento más profundo y sabio, capaz de dominar las pasiones y hacernos mejores seres humanos de manera permanente.