Toda jovencita que se encuentre en el tiempo de descubrir su femineidad y por lo consiguiente, en su despertar como mujer, encontrará fascinante el mundo de la belleza y el maquillaje.

No obstante debido a la falta de experiencia y de quien las asesore, terminan aplicándose en exceso el maquillaje y cosméticos. De este modo afectan su natural y juvenil apariencia.

Para lograr que la belleza propia de la adolescencia, no se vea disminuida por un maquillaje recargado y saturado, hay que tener en cuenta los siguientes trucos.

El primero es el de no utilizar base de maquillaje, ya que a esta edad la piel luce uniforme y radiante, únicamente se debe colocar corrector en las ojeras y en alguno que otro barrito o mancha y así difuminar. Posteriormente, se tiene que matizar el rostro con un polvo beige o natural de tipo compacto. Es algo básico y muy importante.

A continuación hay que ponerse un poco de rubor rosa en las mejillas, acto seguido, se deben aplicar, sombras en color pastel, entre tonos verdes, rosados y salmones. Lo que sigue es finalizar con un color más claro, como el perla o el blanco, en especial en el arco ubicado debajo de las cejas.

Para dejar, listos los ojos, hay que aplicarse rímel en tonalidades negro o marrón, pero sin utilizar delineador, ya que su uso nos ayuda a realzar la mirada y a proporcionarle un toque de sensualidad, que no corresponde aun a las jovencitas.

Los labios solo requieren usar el brillo de color, puesto que todavía son rosados y no precisan de cubrir ninguna de las imperfecciones propias de las mujeres de mayor edad.

Al final del día, es indispensable quitarse el maquillaje para así prevenir la aparición de arrugas.