El masaje sensitivo está dirigido, principalmente, a una persona sana, que no sufre una lesión concreta o fatiga muscular por sobresolicitud. Su propósito es aliviar las consecuencias psicofísicas, (las físicas y las emocionales) que genera el estrés, termino esté ultimo complejo y de persistente actualidad, esencial a la vida y del que forma parte sin reservas. Consiste en la capacidad de adaptación del organismo a la dinámica de la vida cotidiana. Se puede distinguir entre estrés beneficioso o eustres; y estrés nocivo o distrés: por lo que también a esta técnica se le denomina “Masaje antiestres”. Partiendo de esto hay que puntualizar que el tratamiento, ya sea por masaje o por otro medio terapéutico, se clasifica y define con relación a la indicación y al propósito.

Se aplica mediante movimientos suaves y armónicos, evitando los cambios bruscos de ritmo y la perdida de contacto (este ultimo tema es muy controvertido dentro de la aplicación purista del masaje, ya que en ocasiones es necesario dejar reposar al cliente para que se desahogue y reorganice, por lo cual, hemos de dejar el contacto un instante). El propósito de este tratamiento es proporcionar relajación general, por ello el masaje se destina a todo el cuerpo. Asimismo resulta más eficaz sí se combina con técnicas de Drenaje linfático manual, movilizaciones articulares pasivas y estiramientos suaves.

Sus objetivos se clasifican básicamente en dos:

• Uno es proporcionar mediante el tacto la sensación de integración de cuerpo y mente, aportar seguridad y aceptación, favoreciendo la liberaración de las tensiones físicas, mentales y emocionales.

• El otro es desplazar los desechos metabólicos hacia la sangre y la linfa, y que estos dos fluidos lleguen mediante las maniobras de masaje a sus respectivos centros de reciclaje.

Para conseguir estos objetivos se necesita una técnica que proporcione deslizamiento, a la vez que presión suave y firme, pero no excesivamente fuerte. Ya que un exceso de presión puede provocar malestar y deja el cuerpo dolorido y, en cambio si la presión es insuficiente puede provocar ansiedad. El ritmo debe ser lento-medio y, que las maniobras abarquen grandes áreas musculares.

Se ejerce mediante presión con toda la palma de la mano y/ o los antebrazos. En el caso de requerir mayor presión, se añade un componente de roce y deslizamiento. El propósito de trabajar con los antebrazos es que estos permiten dirigir el movimiento en direcciones opuestas y calibrar la presión con el peso de nuestro cuerpo, al tiempo que se abarcan grandes superficies (elemento esencial de este masaje), a la vez que su uso nos permite descansar los pulgares.

La intensidad de la presión es media-profunda y el ritmo lento-medio. Lo cual permite preparar el cuerpo para aceptar de manera agradable técnicas de mayor presión, en las zonas que la requieran.

El masaje sensitivo o antiestres se caracteriza principalmente, por:

• calibrar bien la intensidad y que está sea empleada con suavidad,

• cambios armónicos de cadencia o ritmo,

• contacto consciente y extenso (maniobras amplias),

• regulación del tiempo (es un masaje de desarrollo lento) y

• trabajar en silencio