Si piensas que un masaje aplicado por dos manos es formidable espera a recibir un masaje a cuatro manos y comprueba la diferencia. Una forma nueva, poderosa e inolvidable de recibir un masaje. Tu mente logrará desconectar ya que no se puede centrar en cuatro manos simultáneamente. El resultado será una profunda relajación.

Ahora que cada vez más personas se apuntan a la cultura del bienestar y los masajes se convierten en un útil aliado para combatir el estrés y los dolores musculares, surgen nuevas técnicas para hacer, aún más, las delicias de los clientes. Un sencillo ejemplo de lo más tentador: ¿se imagina cuatro manos ejerciendo un reconfortante masaje sobre su cuerpo? Esa es la esencia de un tratamiento que se ha puesto de moda en algunos centros de belleza y bienestar, realizado por dos personas y que se convierten en un auténtico placer para quien lo recibe.

¿El resultado? No hay duda de que tiene efectos altamente relajantes y rejuvenecedores. Y es que, imagine por un momento una cabina aromatizada mediante vaporización de sándalo, iluminada tenuemente en azul, y decorada con pétalos de rosa. Eso sólo es el previo, pues después las masajistas preparan el aceite de sésamo templado, rico en ácidos grasos, zinc y vitamina E (empleado en la medicina hindú), que revitaliza, hidrata, nutre, tranquiliza y fortalece el sistema nervioso.

Tras invitar al cliente a tumbarse en la camilla, las dos profesionales dan inicio al masaje: comienzan por las piernas y la sincronización entre ambas es casi milimétrica, por lo que podríamos decir que el confort del momento ’se duplica’. Fricciones, presiones, chasquidos, amasamiento, y movilizaciones, empleando en su realización las técnicas ayurvédicas, orientales y otras de relajación van realizándose a lo largo de todo el masaje en el que se consigue alcanzar un estado de relajación y bienestar absolutos.