El oropel y elegancia de los spas del mundo no se deriva de un estéril afán de presunción. Lo que buscan estos centros de renovación física y espiritual es lograr que quienes acuden a ellos dejen de lado sus lastres corporales y tensiones y así se sientan mejor, más plenos y felices.

Y es que el lujo al que tienden los mejores spas es una vía para expresar en el exterior, lo que se quiere para el interior de los visitantes. Quienes visitan los spas tienen malestares y tensiones que se pueden difuminar con los tratamientos necesarios. Además las terapias de embellecimiento que allí se ofrecen también se corresponden con el lujo y elegancia de los mejores spa: es una tendencia a la máxima renovación y bienestar.