La intención del profesional no será nunca la de «reparar» algo, sino la de estimular nuevos niveles de orden y equilibrio en la mente y el cuerpo. El cuerpo humano tiene la facultad de recuperar el equilibrio por sí mismo: esto se llama homeostasis. Por lo que el profesional entiende que los síntomas y disfunciones son avisos del cuerpo para observar más allá.

La Terapia Cráneo-sacral es realmente un arte de la escucha del lenguaje del cuerpo humano, sintiendo, entendiendo y respetando este lenguaje y respondiendo de manera apropiada como apoyo en el estímulo de autorregulación y equilibrio del individuo y su inteligencia inherente para autosanarse.

La Terapia Cráneo-sacral puede ayudar en el tratamiento de muchas enfermedades, ya que pone énfasis en conseguir el restablecimiento de la salud, eliminando los impedimentos que obstaculizan el bienestar. Los efectos de esta técnica son normalmente muy profundos y duraderos.

Al trabajar desde un nivel muy profundo, esta técnica está indicada en un amplio espectro de dolencias. Las más frecuentes son:

• Problemas músculo-esqueléticos y de la estructura corporal: cifosis, lordosis, escoliosis, lumbalgias, ciáticas, hernias, dolores y tensiones musculares.
• Problemas orgánicos de tipo respiratorio y digestivo.
• Alteraciones nerviosas: insomnio, hiperactividad, tics, agotamiento, parálisis facial, acúfenos, pinzamientos espinales y otros tipos de neuralgias.
• Cefaleas con migraña o tensionales.
• Pérdida de visión.
• Alteraciones inmunológicas alérgicas y endocrinas: asma bronquial, rinitis alérgica, sinusitis.
• Estreñimiento.
• Estados depresivos y ansiedad.

Debido a la suavidad de sus manipulaciones y a sus características de estimulación de los propios recursos de salud del organismo es una técnica muy adecuada para el tratamiento de niños y niñas desde el nacimiento.

Se muestra especialmente eficaz en los siguientes casos:

• Niños nacidos con parto difícil o mediante cesárea.
• Niños con inquietud y/o llanto nocturno.
• Problemas de vista y oído.
• Pérdida del apetito.
• Problemas de dentición.
• Estreñimiento y/o problemas gástricos.
• Falta de concentración y/o hiperactividad.
• Dificultades posturales.
• Escoliosis, cifosis.
• Problemas en el desarrollo.