No es algo sencillo abrir un spa, tal y como no es fácil abrir cualquier otro negocio. Son muchos los detalles, las necesidades que se deben solventar. Y aunque se trata de una de las opciones de negocio más interesantes de nuestro tiempo, el medio de los spas denota una creciente competencia, tanta que pocos spas consiguen destacar al máximo. Para efectos de apoyar a quienes tengan pensado montar un spa, en lo que sigue daremos algunas recomendaciones de gran provecho. Pero no se debe olvidar que más allá de las siguientes sugerencias, lo más importante es tener el entusiasmo por comenzar un spa de la mejor manera posible.

De entre lo que debe observarse en primera instancia es la manera en la que se desenvuelve la competencia. Aprender lo que se hace bien en otros spa y lo que se puede mejorar en el nuestro, es una vía segura hacia el éxito. Incluso vale la pena acudir personalmente a tales spas a tomar un tratamiento o negocio y ver cómo proceden. Lo que sigue es seleccionar qué servicios se darán en nuestro spa: por ejemplo, tal vez se prefiera dar servicios de manicura, pedicura, masajes faciales, bronceado con spray, peluquería, etc. Todo ello depende de los recursos económicos que se tengan y el espacio físico con el que se cuente en el negocio.

Es indispensable ahora, hallar una ubicación conveniente para nuestro spa, en un lugar de bello y transitado entorno; adquirir equipo para la sala de espera y los distintos salones de tratamiento; afinar el menú de ofertas y tratamientos (como por ejemplo, los precios) que manejaremos para el bienestar del público. Lo que sigue es abastecerse de productos, cremas, aceites, inciensos y demás elementos para ofrecer los tratamientos y además contratar al personal capacitado que los aplicará.

Lo anterior solo ha sido una parte de los requerimientos que deben atenderse con el propósito de empezar un spa. Y si bien no es todo, sí es lo esencial, siempre teniendo en cuenta que el objetivo capital de todo spa es ofrecer medios de relajación y salud física e interior para todas las personas. Los spas deben tener además una visión eminentemente holística, considerando siempre lo corporal y lo espiritual como parte de un mismo ser. De esta manera las terapias físicas y los ejercicios de sanación interior consiguen complementarse de manera eficaz y redituable.