La celulitis se encuentra vinculada a factores de tipo genético, a un intenso estrés y a los hábitos alimenticios que se tengan. También tiene que ver con la cantidad de ejercicio que se desarrolle cotidianamente. Afortunadamente es factible prevenirla y evitarla. También denominada como “piel de naranja”, la celulitis es un problema que aqueja a 9 de cada 10 mujeres, durante toda su existencia. Esta complicación de la salud tiene que ver con el engrosamiento de la hipodermis, es decir, la capa de grasa más cercana a la superficie de la piel, puesto que retiene grasa, agua y otros elementos.

La celulitis se relaciona con factores hormonales, en los diferentes tipos en los que se presenta, puesto que es exclusiva de las mujeres. Los escasos hombres que la padecen han experimentado alguna vez algún tratamiento con estrógenos. Es importante señalar que la celulitis no está relacionada con la obesidad en los casos de menor levedad, puesto que se presenta en la grasa subcutánea, por lo cual es factible tener celulitis, aún teniendo una complexión delgada.

Existen varios tipos de celulitis: la generalizada, localizada, edematosa, fláccida y dura. La aparición de este problema depende en mucho de factores hereditarios, congénitos y relacionados con el estilo de vida que se lleve. También tiene que ver con circunstancias hormonales.
Por lo que se refiere a los tratamientos para combatir la celulitis, destacan tres grupos de ellos: el ejercicio, una mejor alimentación y el uso de productos y terapias especializadas. En el caso del ejercicio, es muy importante evitar la retención de grasa, dejando de lado un estilo sedentario de vida. Se recomiendan tres o cuatro horas semanales de ejercicio, para evitar la piel de naranja o celulitis. Por lo que se refiere a la alimentación, basta con una ingesta cotidiana de más de dos litros de agua, dejar el café y la sal, y consumir abundantes frutas y verduras.

Finalmente tenemos los productos y terapias contra la celulitis, los cuales deben de actuar en las tres zonas vinculadas con la celulitis: la circulación, la grasa corporal y el tejido colectivo. Hay que tomar en cuenta que no todas estas terapias son igualmente eficaces, si bien las que incorporan cafeína, retinol y L-carnitina, han demostrado ser hasta cierto punto bastante aprovechables. Destacan los tratamientos orales, que no son muy exitosos y en cambio provocan reacciones secundarias y los tratamientos médicos invasivos, como por ejemplo, lipoesculturas y liposucciones.