Los masajes con fines relajantes son aquellas que están orientados a conseguir una sensación de calma en el cuerpo, misma que en la mayoría de las ocasiones no se puede obtener de manera natural. La descontractura muscular y la sensación de total relajación que nos ofrecen los masajes, son resultados que no se hubieran podido conseguir de otra manera.

Los masajes relajantes, tal como su nombre lo indica, son aquellos que no están diseñados para deportistas, ni para calmar dolores en los músculos. El propósito de los masajes relajantes es ofrecerle al cuerpo un estado de tranquilidad y reposo, por medio de los movimientos precisos. Por lo anterior en estos días en los que el estrés abunda, cobran una relevancia especial.

La zona corporal en donde se aplican los masajes relajantes no es algo tan significativo, sin embargo, la intención básica de esta terapia de spa es la relajación muscular. No obstante también ayudan a la circulación, la tranquilidad de los nervios y para tener la mente despejada. Lo que sí es indispensable, para aplicarlos, es aceite, música conveniente y un entorno que fomente la paz y la quietud.
Por lo demás hay una enorme variedad de masajes para fines de relajación. Hay algunos que se manejan de acuerdo a las directrices de la medicina tradicional china y otros, en cambio, se decantan más hacia la digitopuntura. Como quiera que sea, el objetivo que persiguen es el que nos indica su nombre: la relajación más plena.

Las etapas que integran una sesión de masaje son: la preparación, calentamiento y el masaje propiamente dicho. En cuanto a lo primero, antes de la sesión, se debe seleccionar un sitio con el espacio mínimo para desenvolverse en tal dinámica y una temperatura un tanto cálida, adecuada para la relajación. En lo que toca al calentamiento, es algo sencillo, a través de una ligera presión con la punta de los dedos por toda el área de la columna vertebral. Tras haber calentado los músculos, se asciende hasta legar a la nuca y el cuello.

El masaje en sí, se lleva a cabo a través de un lisaje desde la nuca descendiendo hasta la cintura baja, con las dos manos y los dedos bien abiertos, manteniendo una firme presión. Cuando se llegue a la cintura baja se realizan círculos arriba y abajo, con las dos manos, abarcando los dos costados de la espalda. Se debe constatar que la presión siempre es agradable y posteriormente trabajar de idéntica manera la zona superior de la espalda, los omoplatos y los huecos entre la columna y los omóplatos.